IRINEO BADILLA FUENTES



Con María de la Luz Reyes Parada, de la Unidad “Patrimonio Cultural” de la Biblioteca Pública de Linares, nos propusimos la tarea de actualizar la memoria, vida y obra ejemplar del Industrial Irineo Antonio Badilla Fuentes, para evitar que el manto del olvido cubra su nombre y de todo el legado dejado por él y su familia en esta ciudad y la provincia.
Según la publicación “La Fundición”, editada el 19 de junio de 1999, Año 1 N° 1,  contiene  crónicas  sobre su vida, de la familia,  sus empresas  creadas, en que su espíritu emprendedor y visión comercial  tuvo facetas, tanto de éxito como de fracasos, con una tenacidad difícil de igualar.
Muy joven partió como trabajador en la Fábrica de Azúcar de Remolacha en Retiro, de Gleisner;  siguiendo en otras ciudades en empresas relacionadas con “los fierros”; pertenecer al Ejército; perfeccionarse en la U. de Chile en Mecánica e instalarse en Linares para “capear” la crisis política y económica que tuvo el país entre 1920 a 1925, continuando con su proyecto de vida, de crear empresas. Una vez cimentado,  incursionó en la política local, siendo elegido Regidor y Alcalde en 2 períodos, acompañando a su cliente y amigo el Presidente Carlos Ibáñez del Campo, en su segunda administración (1952 – 1958).


SU ORIGEN
Nació en Cauquenes el 1 de julio de 1886 y falleció en Linares el 21 de Enero de 1965 (79 años). Estudios primarios los efectuó en la Escuela de “Higuerillas” (Retiro), donde la familia Fuentes poseía un fundo, administrado por su tío Efraín, personaje muy sociable.
Hasta ese lugar llegó el Ingeniero Agrónomo Luciano Badilla, quien enamoró a Clarisa Fuentes, casándose con ella en Parral (1915)  y con 4 hijos: Arsenio, Lucio, Irineo y Cardemio. Todos terminaron trabajando en dicho predio y en el caso de Irineo, por la situación económica, al igual que sus hermanos, optaron al fallecer el padre, a emigrar a otras ciudades, formando familias. Irineo se radicó en Retiro, con su madre, como trabajador  de la Fábrica de .Azúcar, destacándose por sus iniciativas y sentido de responsabilidad
“Doña Rosa”
En esta localidad, con un buen pasar, le permitió poseer caballos propios para movilizarse. En un día de fiesta conoció a la dama Rosa Ramona González Maureira, en unas “Carreras a la Chilena”.
Desde Parral viajó hasta Retiro don Domingo González, con su familia en carreta, para esta ocasión. Allí ambos jóvenes se conocieron y el “flechazo de Cupido” fue simultáneo, manteniendo contactos, hasta casarse con sus hijos: América Libre, Copérnico, Technelito, Mera, Líbero, Ulises, Gasnier, Magno, Libertad y Marmaduke formando todos ellos distinguidas y caracterizadas familias de empresarios y profesionales (sobreviven Mera, con residencia en Santiago y Ulises, en Linares).
Tras su destino
Al cerrar  Gleisner  la Fábrica de Azúcar, la empresa le ofreció ser Jefe de un Banco Aserrador que poseía en Temuco (Metrenco), para explotar bosques. Don Irineo aceptó y Doña Rosa se quedó en Parral.
Estuvo varios meses en ese lugar, por ser un trabajo “rutinario”, renunció, para viajar hasta Santiago, ingresando a la Maestranza de los FF. CC. del EE. en San Bernardo. De allí pasó a la Fundición “Libertad” en Santiago. En Jornada Nocturna en la U. de Chile (gran autodidacta) estudió “Resistencia de Materiales”, “Administración de Obras” y “Mecánica”. La Fábrica de Materiales de Guerra del Ejército (hoy FAMAE), fue su destino por varios meses, hasta trasladarse a Valparaíso con su familia.
En el puerto arrendó una casa e instaló un Almacén de Abarrotes, Frutería y Verdulería; pero sus sueños era el Taller de Mecánica en Reparaciones, el cual se cumplió, mejorando su situación económica pues gracias a su experiencia adquirida, conocimientos y sentido de responsabilidad hacia los clientes,  su empresa se fortaleció, llegando la Cía de Vapores a solicitar sus servicios, pagando en Libras Esterlinas sus servicios.
A Linares
Por la difícil situación política y social que vivió el país (1920 -1925),  regresó a Parral, trayendo por  tren: un torno, un taladro,  una fragua con su yunque y un motor Overland a bencina, para instalarse definitivamente en Linares y cimentar lo que fueran sus importantes empresas en esta ciudad, del pasado siglo, cuyo recuerdo aún perdura por su influencia como industrial.
Arrendó una casa en calle Matadero (Januario Espinosa) esquina de Colo Colo, con un Galpón, donde instaló el Taller, el cual se hizo estrecho con el tiempo. Fue otro empresario Ignacio Chacón del Campo, su cliente, quien le ofreció una bodega frente a los ferrocarriles, por la misma calle Matadero, donde estuvo varios años; hasta trasladar su Taller a Maipú N° 953, en un comienzo la propiedad arrendada, hasta comprarla e instalar allí la “Fundición Badilla”, adquiriendo propiedades adyacentes, con gran cantidad de trabajadores estuvo como tal por varios años en Linares (hasta 2006, según su hijo Ulises), formando una generación de empresarios y maestros afines con esta especialidad.
Su espíritu emprendedor lo llevó comprar la “Barraca Ferrer”, ampliando su giro hasta la construcción de casas prefabricadas, todo lo cual concluyó con un incendió y en eso no fue obstáculo para instalar la  “Reconstructora de Motores”, por una creciente demanda especialmente del sector agrícola. Además construyó, en chasis adaptados, dos micros para recorridos en la ciudad y hacia Llepo.
En política
Por pedido de Carlos Ibáñez del Campo, contribuyó a formar en Linares el Partido Agrario Laborista, que lo llevara a la Presidencia; siendo elegido Regidor en  dos ocasiones y Alcalde (1953-1954 y 1957-1959), contribuyendo a las numerosas obras de progreso que dejara para su ciudad natal este Presidente, siendo una de ellas el Liceo Politécnico, que lleva su nombre, cuyo Comité pro Construcción lo presidió, “pues esta provincia necesitaba técnicos para la industria”.
Mi opinión
Tuve el honor, como Director de este plantel Técnico-Profesional, de nominarlo con su nombre, en una simbólica como emotiva ceremonia, con la presencia de sus familiares, autoridades y toda esta comunidad educativa; pues se consideró que nada más justo era perpetuar su memoria en una plantel de esta modalidad, siguiendo este ejemplo de vida, que ojalá sea emulado por las actuales y futuras generaciones.
Esta Empresa era lugar de Prácticas de los alumnos del Politécnico y ella participó, con sus equipos y maquinarias, en las Cuatro Muestras de “Educación Empresas” efectuadas en Linares (Salesianos), por los Liceos Profesionales del Maule Sur.
Sus restos, con su esposa y algunos de sus hijos están sepultados en el Cementerio Parroquial de Linares, que ostenta un mural en bronce, obra del artista Pedro Olmos y del Artesano Germán Mourgues,  siendo su recuerdo como Empresario, hombre de bien con sus trabajadores y esta obra un patrimonio de Linares.
(N. del A. Edición “La Fundición” en 1999; Municipalidad de Linares 1891- 2001 de Jaime González Colville, entrevistas a su hijo UIises y nieto Marcos y fechas del Registro Civil).
          


Por Raúl Balboa Ibáñez